Alfa
Las naciones se desprendieron de un rito que todavía arrastra la humanidad. Nadie lo encontró (ni lo encontrará) nunca. Algunos de los que sostienen el verdadero poder acertaron en su origen, pero a ellos ya eso no les importa. Un hombre grave vistió los remedos de chamán que encontró sobre árboles antiguos. Fueron ellos quienes rodearon la primera villa. Los seguidores de la magia, que se multiplicarán hasta el fin de los tiempos, presenciaron el acto. El lenguaje era menos articulado, naturalmente. Los roles de cada tribu fueron asignados con los ademanes de aquel hombre: sólo él ordenó las funciones íntimas de los futuros pueblos. Se entiende que esta arquitectura del mundo era necesaria, mas no perfecta: existen detalles grotescos que delatan sus formas: Quienes defendieron el norte de la geografía, fueron también quienes degradaron la carne de alce, el único consuelo divino de la tundra. Los aislados en el borde del este mueren a r...